miércoles, 14 de agosto de 2013

Reto Agosto Bloguero 14: Las imagenes valen más que mil palabras.


Hoy me toca compartir con ustedes fotografías de lo que hasta ahorita ha sido mi aventura por esta vida. Tristemente perdí mis fotos en una de tantas mudanzas. Mi hermana mayor tiene algunas de mis fotos, pero vive lejos y no tengo mucha facilidad para ir por las fotos. En mi última visita a la ciudad donde vive mi hermana, logré contrabandear unas pocas.

Esta primer foto es lo que todos han soñado, verme en paños menores, como la ven? Recuerdo ese bikini, diminuto, con corazones en salvas sean las partes, e incluía un gorrito de la misma tela. Esta foto fué tomada en Río, por ahí de 1980.


Les presento a mi madre, tremendo mujerón. Aquí la estoy llevando de paseo por su nativa ciudad: Oclajuma de las juertes ventizcas. Esta es la parte más cosmopólita de la ciudad.


Llegué. Suelo guajiro hecho realidad.


Costaba 70 euros el paseito, y cuando una va con los céntimos contados, mejor declinar una hora de paseo a cambio de una semana de comidas. Pero eso no impidió que se me colara un pie. Para que no digas que no.


No pienso poner fotos de mis crios, de hecho no pondré fotos sin el consentimiento de los presentes, así que disculparan si no se ven entre mis momentos especiales, lo son, ustedes saben quienes son. Iré actualizando las fotos conforme vaya adquiriendo permisos. Pero no quería dejar de compartirles mi faceta de mamá, así que les dejo la foto de la última vez que me relajé en toda mi vida.

Esta foto es de cuando llevaba a mi primogénito entre mis entrañas. El heredero de mi fortuna (o deudas, no se que me depare la vida).


Y ella es la heredera de mis malos humores. Sacó mi caracter a la potencia Hulk.


Mi gran pasión.


Un gran apoyo en este año de cambios. Mi Ángel de la guarda. Me dió permiso.



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