Hay varias cosas en las que me quede a medias, pero dos en particular que me causan pesar. Desearía haber aprendido ballet. Si, por extraño que suene, me encanta ver a las bailarinas de ballet, la hermosura de sus cuerpos, movimientos, y todo lo que expresan, me hubiera hecho bien en su momento haber tenido ese medio de expresión y hacer cosas interesantes con todo lo que me pasaba.
Pero además, el ballet representa el dominio del cuerpo, conocerlo, y hacer cosas extraordinarias que no cualquier mortal hace. Como es que una disciplina que requiere de una fuerza y disciplina tremendas puede dar resultados tan delicados, es sorprendente. Las bailarinas por muy frágiles que se vean son unas verdaderas guerreras. Dicen que nunca es tarde, pero para el ballet, si lo es.
Otra cosa que me hubiera gustado hacer muy bien es dibujar. Y esta en particular me da mucho coraje, por que no cantaba malas rancheras, ahí la llevaba, pero por varias circunstancias dejé de hacerlo, tiene más de una década que no me doy el tiempo de dibujar como los dioses mandan, tomo el lápiz, el papel, y me quedo en blanco, y me pregunto, ¿que pasó con el camino recorrido? Es empezar de cero.
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