viernes, 9 de agosto de 2013
Reto Agosto Bloguero 09: Un arrepentimiento
Hoy toca un tema escabroso, nada chusco como entradas anteriores. Y si, hay varias cosas que podría agregar a mi lista de arrepentimientos, pero saldré del closet y mencionaré el arrepentimiento que más me cala, y que ha tenido un efecto dominó de esos enormes con varias vertientes y que a pesar de haber pasado más de una década, las piezas no terminan de caer.
Hace casi 17 años conocí a una persona genial, por describirlo con una sola palabra. El complemento perfecto, el yang a mi yin. Eramos día y noche, 180° opuestos, pero dicen que polos opuestos se atraen, y hacíamos un equilibrio divino. De todas las parejas sentimentales que he tenido, es el que más me ha apoyado, impulsado, procurado, y de todos, es el más especial.
Pero después de casi dos años de relación, pasé por una situación muy difícil que me hizo sabotearme en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Hice muchas pendejadas, muchísimas, y la mayor fue dejar a esta persona maravillosa por el patán más patán de todos simplemente por que el patán estaba ahí todos los días, mientras que la persona maravillosa no podía estar por distancia y compromisos con la universidad y el trabajo.
Como era de esperarse, el patán me dejó por otra, motivo por el cuál continué con mi carrera de autodestrucción, y aunque he logrado sanar, hay muchos resultados en mi vida que hubieran sido radicalmente distintos si no hubiera cometido mi pendejada. Y no hay día que no añore lo que no fue.
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